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lunes, 4 de mayo de 2009

Gastos para la inmovilidad: los 371 mil millones de los 90 mil carros


Por: Jorge Iván Ballesteros Toro

Cuando camino por cualquier vía de la ciudad, lo primero que hago es bendecirme y mediar para que no aparezca uno de los miles que conducen su carro en marcha lenta como Mr. Magoo o como alma que lleva el diablo cual piloto de piques, por un lado, y otra es que puedan estar sobrios o con algún trago de licor o exceso de droga en el organismo, “aguardiente pa´ el chofer”. Cuando piso la calle e inicio mi camino como peatón o ciclista urbano, hago uso del instinto natural para sobrevivir en la selva de cemento que representa la ciudad moderna y luego cuando regreso a casa en algún momento del día sano y salvo, me sirvo una café y medito “otro día más”.

La cifra de $371 mil millones indicada por La Tarde (04-May-09) más allá de que sea una cantidad inimaginable para una ciudad intermedia, causa escalofrío. Analicemos ¿Para qué $371 mil millones?, podemos suponer, no creo que sea pecado. Si esta semana nuestro representante de turno, el Sr. Alcalde, se topa con un tesoro que en su interior contiene $371 mil millones de pesos, podríamos suponer que el problema de movilidad se solucionaría. ¿Usted qué opina?.

Seguimos suponiendo. Cada año el número de carros va en aumento y con ello su número de usuarios, recordemos, en el año 2003, 75 de cada mil habitantes colombianos tenían carro, hoy, en Pereira tenemos cerca de 200 carros por mil habitantes, un aumento significativo en 6 años de más del 100%, cifra que crece año a año. Los Ángeles, en el estado de California Estados Unidos, en los años 60 y 70 promovieron su desarrollo urbano hacia el carro, por ello fue considerada la ciudad de los carros y las autopistas, 20 años después su modelo fracaso, a más vías más carros, a más carros más tráfico, a más tráfico más trancones. Hoy esta ciudad busca curar su enfermedad con sistemas de transporte público. Por su parte, Holanda y Dinamarca, en la Unión Europea, enfocaron su modelo urbano en ciudades para la gente y han logrado un desarrollo en infraestructura para el transporte público y el transporte no motorizado, mejorando su calidad de vida y accesibilidad, cosa que no han logrado mucho los gringos, a quienes queremos imitar.

Considero que vías y más vías sean la solución, por el contrario, causan exclusión, ya lo señalaba Lewis Mumford en los 70 “agregar carriles a una autopista para enfrentar la congestión es como soltar su cinturón para enfrentar la obesidad”, más vías significan más ahogo y deterioro para la ciudad, pues el problema continua y se empeora. Además, más vías significan una inversión para los 90 mil en aumento, lo cual escasamente responde al 20% de la población.

Pensar en un proyecto de ciudad y una región de oportunidades tiene su cosa, como lo señala la constitución nacional es primero el colectivo antes que el particular. Una inversión imaginaria de miles de millones nos debe poner a meditar no solo a funcionarios públicos, sino también a la ciudadanía, a la sociedad, a los entes privados y a la academia. Los problemas asociados a la movilidad deben dar cabida a procesos que involucren en sus mesas de discusión a actores de diferentes sectores y grupos de trabajo interdisciplinarios, no solo ingenieros y arquitectos. La gestión debe ser compartida y consensuada. La movilidad y su gestión debe enfocar sus esfuerzos a mejorar la oferta y demanda del transporte público, a generar sentido de apropiación de la comunidad por el transporte público; a desincentivar el uso del carro con medidas que restrinjan su uso en algunas zonas (centro y otras), promover una cultura del uso racional del carro (ver casos Europeos), consolidar ambientes de tráfico calmado y realizar controles permanentes al desacato de la norma; mejorar la infraestructura para peatones y personas como movilidad reducida –PMR-; y promoviendo espacios para el transporte no motororizado –TNM-.

Es inconcebible que en pleno siglo XXI, las obras de infraestructura no contemplen espacios para las PMR ni para el TNM, es inconcebible que una obra no tenga presente un plan de manejo ambiental ni ornato, es inconcebible que hoy estemos construyendo ciudades con modelos de los años 60. Señores constructores de ciudad, la ciudad debe ser concebida para todos, la ciudad debe ser de inclusión y no de exclusión. Señores ciudadanos, la ciudad debe dar cabida a todas y todos, debe ser incluyente, tenemos derecho a caminar derecho. Más inclusión y menos torpeza en las obras señores constructores, observen la ciudad, miren su entorno, sus necesidades y encontraran que las obras deben ser para los ciudadanos y no para los ciudadautos.

1 comentario:

Baco dijo...

Fraternal saludo desde el kalitropico (Cali), está muy interesante el articulo nos gustaría publicarlo en cicloamigos.blogspot.com con los respectivos creditos. Y también socializarle que estamos organizando una bicifestación para este 5 de junio de 2009... sería bueno que pudieramos hacerla en varias ciudades al mismo tiempo... un Fuerte abrazo.

Baco


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